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NASA quiere lanzar más misiones y más seguido, como SpaceX
La NASA anuncia una revisión completa de cómo selecciona sus misiones científicas, con la meta de lanzar más misiones y con mayor frecuencia, siguiendo el ejemplo de cadencia de SpaceX.
Adiós a la burocracia: la NASA quiere seleccionar misiones a otra velocidad
La NASA tiene un problema que suena a chiste: quiere lanzar más misiones al espacio, pero su propia burocracia se lo pone difícil. Por eso, el 21 de octubre, Nicky Fox, directora de la Dirección de Misiones Científicas de la agencia, anunció una reforma del sistema con el que se eligen las misiones científicas.
En el anuncio no se menciona a SpaceX ni una sola vez. Pero no hace falta: el objetivo es acercarse a la filosofía de la compañía de Elon Musk, que lleva años demostrando que su lema es, literalmente, lanzar, lanzar y lanzar.
El mérito científico pasa al frente
Hoy en día, para que una misión de la NASA llegue al espacio debe superar una batería de requisitos técnicos y financieros que retrasan los lanzamientos durante años. La solución: reordenar las prioridades. En la evaluación inicial ahora pesa más el mérito científico de la propuesta, y la ingeniería y las finanzas se dejan para fases posteriores, que varían según el tamaño de la misión.
Tres tamaños, tres velocidades
Las misiones de la NASA se dividen, a grandes rasgos, en tres categorías: insignia, medianas y pequeñas. Y no todas van a acelerar por igual.
Las misiones insignia son las grandes intocables. Son las más caras, con presupuestos de varios miles de millones de dólares, y apenas notarán el cambio: seguirán su procedimiento habitual. El Telescopio Espacial James Webb es el ejemplo perfecto de este tipo de colosos. Curiosamente, ese mismo telescopio ya obligó a retocar los protocolos en el pasado, pero esta vez no está en la lista de aceleraciones. Las otras dos categorías sí se van a mover.
Las misiones medianas se quedan con dos fases, pero mucho más ligeras. El proceso de selección sigue siendo de dos pasos, como hasta ahora, pero con cerca de la mitad de requisitos. Y el reloj también corre a favor: los plazos desde la convocatoria hasta la selección del paso 2 bajan de 35 a 19,5 meses. Además, las misiones medianas de tipo Explorer se abren a más participantes, incluidas universidades y empresas comerciales. Se valorará la experiencia previa en proyectos parecidos y los equipos podrán pedir apoyo del Goddard o del JPL desde la primera fase.
El trabajo se concentra en dos centros
Aquí viene uno de los cambios más jugosos. Hasta ahora, en las misiones medianas que entraban a concurso, cada equipo liderado por un investigador principal podía asociarse con el centro, la universidad o la empresa que quisiera para desarrollar la misión. Eso se acabó.
Con las nuevas medidas, el segundo paso del proceso es un estudio de implementación que solo puede realizar uno de los dos Centros de Excelencia científica de la NASA: el Goddard o el JPL. Nadie más. Los equipos pueden pedir desde el primer paso que se les empareje con uno de estos centros, y la NASA les ofrece apoyo en contratación, gestión de contratos y resolución rápida de problemas técnicos.
¿La lógica detrás? Ahorrar dinero a los contribuyentes, eliminar la competencia innecesaria entre centros, fomentar la colaboración y mantener vivas las capacidades críticas en toda la agencia. Dicho en cristiano: concentrar el trabajo en dos centros con experiencia, evitar duplicar esfuerzos y mantener a su personal ocupado.
Las misiones pequeñas, en una sola ronda
Para cerrar el repaso, las misiones pequeñas se llevan la simplificación más radical: una sola fase de selección, sin segunda ronda de propuestas. Y los plazos también se recortan de forma notable, de 32 a 19 meses.
Más control para que el ritmo no se frene en seco
Acelerar solo funciona si nadie se queda atrás. Por eso, los operadores que participen en este nuevo esquema tendrán que comprometerse con los requisitos técnicos y financieros desde el inicio, y habrá un control mucho más estricto para verificarlo. De nada sirve agilizar los procesos si después hay que detener todo porque alguien no cumplió su parte del trato.
Nadie espera que la NASA empiece a hacer varios lanzamientos en pocas horas, al estilo de SpaceX. Pero sí es realista pensar que, en los próximos años, veamos salir misiones nuevas de la agencia con una frecuencia mucho mayor que la actual. Y hay una razón de peso detrás: la carrera espacial está más reñida que nunca, sobre todo con países como China, que no dan señales de frenar. Para la NASA, apretar el acelerador es su manera de intentar conservar la ventaja.
Imagen | NASA/Bill Ingalls
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