Todo y mucho más

Tal vez lo hemos entendido todo mal. Tal vez la persona adecuada no es la que está de acuerdo con todo lo que decimos o nos dice pequeñas mentiras para hacernos sentir mejor acerca de nosotros mismos, sino que la persona adecuada es la que es brutalmente honesta y cruda.

Tal vez la persona adecuada no tiene las mismas ideas y creencias sobre el mundo, y la lente a través de la cual ven todo y a todos es diferente. Y es por eso que cuando compartimos nuestra visión del mundo con ellos, aprendemos mucho sobre ellos y sobre nosotros mismos en el proceso. Aprendemos diferentes formas de apreciar a las personas y el mundo en el que vivimos hasta que nos damos cuenta de por qué tenemos esas creencias para empezar.

Tal vez la persona adecuada no va a mejorar quiénes somos al elogiarnos constantemente sino al retarnos. Tal vez la persona adecuada no quiera saber cuál es nuestro color o programa de televisión favorito, sino las cosas reales, como nuestras ansiedades, nuestra oscuridad, las muchas veces que hemos llorado hasta quedarnos dormidos por la noche y lo que más nos asusta.

Se supone que no debemos encontrar un caballero con una armadura brillante en otra persona sino comodidad, una sensación de paz y alguien a quien queremos volver a casa.

Tal vez nunca hemos entendido realmente qué es el amor, siempre pensamos que el amor hace que nuestros latidos crezcan más rápido y nuestros dedos hormigueen y eso es todo. Pero, ¿y si hace eso y más? ¿Qué pasa si el amor no solo hace que nuestro estómago se mueva de emoción sino que también agregue paz a nuestra alma? ¿Qué pasa si el amor no solo vuelve la vida loca y aventurera con color o emoción, sino que también lo pinta con un suave tono azul o amarillo, como la luz del sol y un cielo brillante que hace que todos nuestros días aburridos sean amables de nuevo?

Tal vez no sepamos realmente qué es el amor o la felicidad porque estamos acostumbrados a comparar lo que tenemos con los demás, y nuestro sentido de las relaciones y el amor está distorsionado por esta lucha comparativa que enfrentamos todos los días. En el momento en que dejamos de ver "qué tan bueno" lo tienen los demás, entonces tal vez nos daremos cuenta de la suerte que realmente tenemos. Tal vez necesitamos comenzar a mirar hacia adentro para ver qué tipo de vida queremos, qué tipo de relación nos alimentaría y qué tipo de amor merecemos.

Tal vez lo hemos entendido todo mal. Seguimos buscando en todas partes, excepto dentro de nosotros mismos, lo que necesitamos, y perseguimos y perseguimos en lugar de dejar que nos llegue naturalmente. Tal vez necesitemos dejar de huir de todo lo que nos lastima y aceptar el dolor, porque solo entonces comenzará la curación.

Tal vez necesitamos comenzar a creer que la felicidad no es un objetivo final sino un sentimiento que llega de manera intermitente a medida que avanzamos. Y el amor, el amor no es todo lo que pensamos que sería, porque es mucho más.

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