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El humor de ‘Scary Movie’ ha envejecido fatal, pero la nueva entrega es sorprendentemente divertida

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Hoy se estrena en cines la sexta entrega de esta saga, dirigida por Michael Tiddes. No le pido más a la vida y no le busquéis más historia

Sé que muchos de vosotros sois muy jóvenes e igual ni habíais nacido, pero hay que viajar al año 2000 para entender la magnitud de todo esto.

Aquel año se estrena la primera Scary Movie y es un bombazo brutal; una película que costaría veintitantos millones de dólares y que hizo como 80 millones en taquilla. De repente, las Spoof Movies, estas célebres películas parodia, se convirtieron en el nuevo gran filón de la industria a explotar. Lo que pasó después ya lo sabemos de sobra: estas cintas se empezaron a reproducir como una maldita pandemia y se quemaron súper rápido, no solo porque hicieran muchísimas, sino porque cada vez tenían peor y peor calidad general. Como bien explica Jorge Pinarelo en un estupendo vídeo suyo («Te lo resumo así nomás»), analizamos un subgénero dentro de la comedia que, en origen, era muy digno.

Para entender el maravilloso mundo de las Spoof Movies en la historia de la comedia cinematográfica, tenemos que mirar a dos verticales básicas y maestras. Por un lado, tenemos al inmenso Mel Brooks, el responsable de obras maestras como El jovencito Frankenstein, La loca historia de las galaxias o La loca historia del mundo. Por otro lado, la vertical de los ZAZ: David Zucker, Jerry Zucker y Jim Abrahams, los legendarios responsables de Aterriza como puedas o Agárralo como puedas. Ellos son quienes inventan a Leslie Nielsen como estrella cómica, algo difícilmente inventable, y dominan la técnica en joyas absolutas como Top Secret!, que es una de las mejores películas de la historia del cine, o Hot Shots! con Charlie Sheen. Su característica principal y distintiva es que te meten un chiste por segundo. Es una completa locura donde te sueltan 40 chistes malos seguidos y al final te ríes. Es superior a ti, no puedes escapar, la risa te engancha, te coge y te ata para siempre.

Toda esta gigantesca introducción histórica sirve para deciros algo muy claro y de frente: no me gusta nada la primera Scary Movie del año 2000. Cuando yo voy a verla al cine con 22 años, me encuentro con que la parodia pura está incrustada en otro subgénero distinto: la comedia fumeta, el cine marihuanero. Los responsables absolutos eran los hermanos Wayans, concretamente Keenen Ivory, Marlon (que era el fumeta pesado con los chistes de porros todo el rato) y Shawn (que hacía de personaje gay con unos chistes espantosos en torno a él). Ojo, que en esta nueva sexta entrega reconocen directamente y sin tapujos que aquello era homofobia pura de finales de los 90.

La saga mejoró un poco en 2001 con Scary Movie 2, encerrándose en una casa encantada y contando con genios del humor como Chris Elliott, el de «la manita». Pero lo verdaderamente interesante llegó con la tres y la cuatro, que a mí sí me parecen películas buenas. ¿Por qué? Sencillamente porque echaron a los Wayans y ficharon a David Zucker de los mismísimos ZAZ. Scary Movie 3 con Charlie Sheen se acercaba muchísimo más al tono de Hot Shots!, parodiando sin parar de forma brillante películas como Señales o El sexto sentido, e incluyendo a Simon Rex. Los Wayans se cabrearon un montón con esto y empezaron a hacer sus propias películas parodia malas, decenas de cintas con la palabra «Movie» detrás en el título. Un tipo de cine que me parece muy, muy flojo.

La ‘Scary Movie’ de 2026 es sorprendentemente divertida

Y así, tras muchos años, llegamos a la actualidad, a la Scary Movie estrenada ahora en 2026, que en realidad es Scary Movie 6. Su parodia directa y troncal se enfoca en la película Scream de 2022 (la número 5 de su propia saga), una cinta que ya hemos reivindicado muchas veces aquí porque era muy divertida, audaz y sumamente meta. De hecho, Scream 2022 ya se reía internamente del llamado «cine de terror elevado», cuando Ghostface bromeaba con Jenna Ortega sobre películas como Hereditary o It Follows por ser supuestamente aburridas, «adultas, complejas y con un pozo dramático».

Para esta sorpresiva sexta entrega, en las promos no han parado de decirnos que venían a romper los límites del humor, a hacer humor súper incorrecto del que ya no dejan hacer. Pero el problema fundamental nunca es la incorrección, pues no tiene sentido plantear un humor correcto o incorrecto; el problema es simplemente que el humor sea bueno y que verdaderamente nos riamos. Necesitamos incorrección en nuestro mundo siempre, meterle una buena patada a la realidad de vez en cuando, pero con gracia. Y debo confesar abiertamente que la película me ha sorprendido mucho para bien; me he reído bastante. Esa voluntad rupturista publicitaria es más enunciativa que eficaz, porque en el fondo resulta bastante más «friendly», con bromas mucho más hiladas y trabajadas en lugar de recurrir sistemáticamente a los vagos chistes de sexo y porros. Saben satirizar excelentemente estos últimos 13 años de terror (desde Scary Movie 5), enlazando el slasher original con el juego del formato de las modernas recuelas.

Es una comedia perfecta para no pensar absolutamente en que tienes que ir al dermatólogo, o cualquiera que sea tu estresante casuística personal. Además, dejadme recordaros que yo siempre le pongo dos puntos más a las comedias que a los dramas por pura convicción. Hacer drama es muy fácil en esta vida: mira este hijo, tiene una enfermedad horrible, se muere, venga todos llorando a moco tendido. Hacer reír al público, como se demostró con creces en la infame primera película de la saga, es muchísimo más complicado. Y aquí, apoyándose en una estupenda combinación de actores jóvenes y los incombustibles veteranos de la saga como Anna Faris, sí lo consiguen plenamente. Es cierto que tiene chistes malísimos que heredan del fondo irremediable de la saga, pero yo me lo he pasado realmente bien y me he reído. No le pido más a la vida y no le busquéis más historia.

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