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Dejemos que Cristo reescriba lo que el dolor sigue repitiendo

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Señor, sana los lugares de mi corazón que aún repiten el dolor.

Conoces el dolor del pasado que duele sin previo aviso: las conversaciones que desearía haber sido diferentes, las pérdidas que todavía siento de la manera más silenciosa, las traiciones que no vi venir, las temporadas que dejaron marcas que con tanto esfuerzo he intentado superar. Cuando estos recuerdos afloren, cuando me tomen desprevenido, encuéntrame allí. Suaviza sus bordes. Lleva tu calma a los lugares donde mi corazón aún está tierno.

Palabras de la poeta y autora Rebecca Simon.

Ves las cosas que he tratado de olvidar, ves el dolor que escondí porque no sabía qué más hacer con él. Sabes que ciertos recuerdos se repiten con el mismo dolor, el mismo dolor, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Les pido que insuflen paz en esos espacios. Recuérdame que ya no soy la persona que tuvo que capear esas circunstancias. Recuérdame que no estoy limitado a lo que me pasó. Reescribe mi historia con tu gracia.

Cuando viejas heridas se reabran, tranquilízame. Cuando la amargura empiece a crecer en mí, desarraígala antes de que se ancle. Cuando la vergüenza exprese sus mentiras familiares, ahógala con tu verdad. Sana los recuerdos que dieron forma a mis miedos, mis vacilaciones, mi desconfianza y la forma en que aprendí a proteger mi corazón. Reemplaza el peso con amor, no con dolor.

Para más escritos como este, lea 111 devocionales para mujeres que se curan a través de la fe Por Rebeca Simón.

Enséñame a liberar aquello a lo que me he estado aferrando durante demasiado tiempo. Muéstrame cómo perdonar cuando el perdón se siente fuera de mi alcance, cómo dejar ir cuando aferrarme me hace daño, cómo dejar de ensayar el pasado que estás listo para redimir. Llega a los rincones más profundos de mi corazón: los rincones tácitos, los rincones escondidos, los rincones frágiles donde el dolor todavía intenta vivir.

Y mientras sanas, transfórmame, Dios:

Donde se arraigó el miedo, plante coraje.

Donde duele el rechazo, crea pertenencia.

Donde resuena el desamor, restaura la esperanza.

Donde la confusión sea pesada, aporta claridad.

Donde el trauma me moldeó, reconstrúyeme con gentileza.

Enséñame a recordar sin reabrir la herida. Enséñame a reflexionar sin revivir. Enséñame a ver mi pasado a través del lente de la curación en lugar del dolor del pasado.

Gracias por permanecer conmigo en cada momento que pensé que tenía que afrontar solo. Gracias por las noches que me abrazaste cuando los recuerdos resurgieron. Gracias por negarte a dejarme en los lugares que me rompieron y por guiarme lenta y pacientemente hacia la plenitud.

Leer Déjate llevar, confía en Dios aquí.

Señor, sana los lugares de mi corazón que aún repiten el dolor y reemplázalos con una paz que sea lo suficientemente profunda como para acallar el pasado, con una paz que sea lo suficientemente fuerte como para ayudarme a salir adelante.

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