WOW

Para cualquiera que use una sonrisa como máscara, Dios sabe que estás sufriendo y te recibirá con misericordia

Published

on

Dios, ves a los que apenas aguantan: los que sonríen a través de su dolor, los que aparecen con el corazón apesadumbrado, los que se sienten invisibles en su agotamiento.

Ves a los cuidadores, los padres, los trabajadores nocturnos, los guerreros silenciosos que soportan más de lo que jamás admiten. Ves a los que oran no por avances, sino simplemente por la fuerza para superar el día.

Algunos están librando batallas que nadie más puede ver: depresión, enfermedad, pena, miedo, soledad. Otros beben de copas vacías, aman bien mientras se basan únicamente en la fe. Pero tú, Dios, acércate a los cansados ​​y a los quebrantados de corazón. Fortaleces a los valientes que siguen adelante incluso cuando parece imposible.

Para recordatorios más tranquilizadores del amor de Dios, consulte los libros de Rebecca Simon.

Por eso, esta noche te pido, Dios: infunde tu fuerza en esas almas cansadas. Trae paz a los lugares donde alguna vez vivió el dolor. Reemplace la pesadez con esperanza. Deja que tu presencia se sienta como una mano firme sobre un corazón tembloroso. Recuérdeles, «No estás olvidado. No estás solo».

Para la persona que está demasiado cansada para orar, deja que sus lágrimas sean suficientes para ti.
Para la persona demasiado débil para mantenerse en pie, sé el suelo debajo de ella.
Para la persona que lucha por creer, deja que tu fidelidad hable más que sus dudas.

Recuérdales que rendirse no es una derrota, es una invitación para que lleves lo que ellos no pueden. Nunca nos pediste que seamos inquebrantables; sólo para confiarte lo que nos duele.

Gracias Dios, porque nunca te cansas de nosotros. Que nuestras lágrimas no te desanimen. Que cuando nuestros corazones susurren, «No puedo,» tu respondes, «Puedo.»

Fortalece cada alma que está al borde de rendirse. Sostenga a los que reprimen su dolor. Mira el dolor que intentan ocultar. Y cuando llegue la mañana, deja que traiga aunque sea una pequeña chispa de renovación: un poco de paz, un poco de luz, aunque sea suficiente para dar un paso más.

Porque tú eres el Dios que restaura al cansado y levanta al caído. Mantenlos cerca hasta que regrese la paz, hasta que la esperanza vuelva a sus vidas, hasta que puedan levantar la cabeza nuevamente y decir: “Lo logré, por gracia”.

Amén.

Comentarios

0 Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

Salir de la versión móvil