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8 oraciones cortas para agradecer a Dios por su luz en los días más oscuros

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Gracias por los días difíciles.por la pesadez en mi pecho, por el caos en el jardín, por las olas rocosas mientras navego. Gracias por las noches en las que no puedo dormir porque la tormenta no amaina. Gracias por las lágrimas inundadas, por no hacerme entender los porqués detrás. Gracias por permitirme pasar por tu proceso, por refinarme dolorosamente a través del fuego. Gracias porque me hiciste darme cuenta de lo diferente que se ve tu rostro cuando sufro y no me regocijo.

Gracias por la oscuridad – por las estrellas que faltan, por las puertas cerradas, por los no, por los finales. Gracias por hacerme saber que no estaba destinado a mí antes de que fuera demasiado tarde. Gracias por dejarme llorar de decepción. Gracias por salvarme antes de que el edificio se derrumbe. Gracias por las personas que pensaban que no era lo suficientemente bueno, porque eso sólo significaba que era para otra persona, para otra cosa, para otro lugar. Gracias por dejarme tropezar mientras persigo las cosas que sabes que no están diseñadas para que mis manos las toquen o para que mi corazón ame porque fue entonces cuando me di cuenta de que no todo rechazo debe doler, no todas las peleas deben ganarse, que no todo lo que perseguimos es beneficioso para nosotros.

Aprender a confiar tanto en su “no” como en su “sí” sabiduría gentil para sentarse con.

Gracias por el sufrimiento – por las noches que suplico ‘alto’, por los días que canto ‘basta’, por los momentos de total quebrantamiento y rendición. Gracias por hacerme darme cuenta de lo destrozado que estoy. Que necesitado e incompleto estoy sin ti. Gracias por los aleluyas repetidos y el trabajo detrás y entre las canciones. Gracias Señor por permitirme nublarme en mi quebrantamiento porque es entonces cuando nos damos cuenta de que no puedo arreglarmeque no puedo reparar mis propias cicatrices ni secar mis propias lágrimas. Ahí es cuando me doy cuenta de que todavía estás escudriñando, arreglando, moviéndote y trabajando hasta que veas lo que imaginaste para mí.

Gracias por los desvíos – por el deambular que causó confusión, por la confusión que causó inseguridad, por la inseguridad que hizo que mis rodillas cayeran al suelo. Porque me hiciste darme cuenta de que no hay nada malo con los brazos abiertos y llorando. ‘Dios me guíe’. Gracias porque sabes mejor que yo, sabes cuándo es el momento de irse o quedarse. Esperar o trabajar. Correr o caminar. Lo sabes todo.

Gracias por las debilidades – por darme más de lo que puedo soportar, por no quitarme las espinas, por mostrarme mis propios demonios y por redirigirme al espejo. Gracias por hacerme ver quién soy realmente sin ti, lo miserable e incapaz que es ella. Gracias porque me hiciste darme cuenta de cómo tu fuerza realmente se perfecciona en mi debilidad. Por mostrarme lo mucho que necesito que vengas y hagas el resto.

Gracias por la dolorosa verdad. – por cancelar todas las mentiras que queremos escuchar, por abrir los ojos que tanto queremos cerrar. Gracias por iluminar las habitaciones más oscuras. Porque es un recordatorio de que somos la luz del mundo y que no es simplemente otra cita para citar, sino una declaración que debe mantener su impacto y conmover corazones. Mueve a la gente. Muévenos. En acción.

Gracias por los días difíciles – por usarlo para recordarme que eres un Dios insondable, un Dios que nos ofrece más, que quiere que lo conozcamos mejor. Descúbrelo más profundamente, bajo una nueva luz, a través de las experiencias y las luchas.

Gracias por hacerme darme cuenta que no fui enterrado aquí sino que en realidad fui plantado, justo en este mismo lugar de dolor e incomodidad. Justo en esta área de máxima incapacidad. Justo en este campo de la humanidad. Y por recordarme que debo crecer aquí, que debo florecer y ser refinado durante toda mi vida.

Gracias por los días malos, Dios. Porque los días malos hicieron que todos los días buenos valieran la pena. Porque marcó la diferencia e hizo que la alegría fuera aún más especial y la paz aún más significativa.

Entonces, gracias.

Incluso los días difíciles tienen un propósito santo. leer aquí.

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