WOW
Cuando dejas que Dios te guíe, nunca te perderás
Karin Hadadan, autora del best seller Belleza en la quietud, subraya que si bien nuestros caminos son largos y sinuosos, mientras caminemos con Dios encontraremos nuestro camino con alegría y amor.
Cuando nos sintonizamos con el consejo de Dios, caminando con confianza por el camino de la vida que Él nos revela, encontramos la promesa de este versículo: gozo a través de su presencia.
Me haces conocer el camino de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, de deleites eternos a tu diestra.
Salmo 16:11
Esta alegría no es la satisfacción fugaz que ofrece nuestro mundo, sino «placeres eternos» que realmente satisfacen nuestros anhelos más profundos. El salmista David entendió que Dios no simplemente señala un camino: Él activamente ‘da a conocer’ el camino que conduce a la vida abundante.
Cuando insistimos en forjar nuestros propios caminos (siguiendo nuestro tiempo, nuestros planes, nuestra voluntad), sin darnos cuenta nos alejamos de estos placeres eternos y nos conformamos con satisfacciones temporales que, en última instancia, nos dejan vacíos. La distinción es profunda: los placeres mundanos se desvanecen, mientras que estar a la ‘diestra’ de Dios (el lugar de mayor honor y comunión más cercana) da como resultado un profundo contentamiento y completa satisfacción que se encuentra sólo en Dios.
El mismo Jesús ejemplificó esta verdad perfectamente. Al caminar fielmente el camino que Dios le había trazado, incluso a través del sufrimiento, experimentó el gozo de la resurrección que le esperaba «a la diestra» del Padre. Este versículo nos invita al mismo descubrimiento: que el gozo genuino no se encuentra en las circunstancias sino en la presencia de Dios.
Caminar con confianza en la fe significa confiar en que Dios guía cada paso, incluso cuando el camino parece incierto. Su dirección a menudo se revela gradualmente, invitándonos a confiar no en nuestro entendimiento sino en Su presencia. El verdadero gozo y la plenitud no se encuentran en placeres temporales o circunstancias fugaces, sino en una profunda comunión con Él. A medida que crecemos en conciencia de la guía de Dios, aprendemos a buscar satisfacción a través de Su propósito en lugar de logros externos.
Incluso cuando falta claridad, la fe nos recuerda que Él ya ha dado a conocer el camino de la vida y que cada paso que se da en Su presencia conduce a un gozo, una paz y una confianza espiritual duraderos.
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