WOW
Deje de pensar demasiado (empiece a orar) y observe cómo llega la paz
A lo largo de cada momento de nuestras vidas, hay una ansiedad inquietante entretejida entre ellos: sentimientos de confusión, derrota, falta de fuerza, preocupación y estrés. Incluso en momentos de gran alegría, este sentimiento persistente tiende a nublar los rayos de sol que irradian a nuestro alrededor.
A menudo obstaculizamos nuestra propia paz al buscar control, obsesionarnos con los resultados o cuestionar nuestra capacidad para manejar lo que se nos presenta. Sin embargo, la alternativa a la ansiedad es maravillosamente simple: la oración.
No os afanéis por nada, sino que en toda situación, con oración y petición, con acción de gracias, presentad vuestras peticiones a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
Cuando presentamos cada situación a Dios, incluso las complejidades mundanas y las decisiones menores de nuestra vida diaria, no solo las preocupaciones importantes, experimentamos que nos quitan un peso de encima, sabiendo que podemos entregar nuestras ansiedades a un poder mucho mayor que nosotros mismos.
Siempre que hagamos una petición a Dios, ya sea pidiendo guía en nuestro camino, ayuda con una decisión o alivio del dolor en nuestro corazón, también debemos expresar gratitud por la bendición de la paz que nos espera. Porque cuando Dios responde, no sólo cumple nuestra petición sino que también evoca una paz en nuestros corazones y mentes que trasciende el entendimiento humano. Él siempre proporciona más de lo que le pedimos.
Esta paz divina nos protege activamente de pensamientos, creencias y sentimientos ansiosos como un centinela en la puerta de nuestra conciencia, permitiéndonos avanzar cada día con certeza sobre dónde estamos y qué estamos experimentando. Esta práctica (llevar todo a Dios en oración, junto con acción de gracias) nos lleva a un estado natural de entrega, en el que confiamos nuestras vidas a Cristo Jesús, encontrándonos protegidos por una paz que desafía toda explicación.
La ansiedad a menudo surge cuando intentamos afrontar los desafíos de la vida por nuestra cuenta, olvidando que la paz no se encuentra en el control, sino en la rendición. La verdadera calma proviene de entregar nuestras preocupaciones a Dios y confiar en su promesa de guardar nuestros corazones y mentes a través de Cristo. Cuando pasamos del pensamiento ansioso a la dependencia de la oración, nuestra perspectiva comienza a cambiar: el peso que una vez cargamos solos pasa a manos divinas.
Elegir la oración en lugar de la preocupación no es negar la lucha, sino un acto de fe, afirmando que Dios está presente y es poderoso incluso en la incertidumbre. A través de la gratitud y la confianza, comenzamos a experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento: una seguridad constante de que, sin importar lo que suceda, estamos sostenidos y protegidos por Aquel que nunca falla.
Karin Hadadan, autora del best seller Belleza en la quietud, escribe al sentimiento de ansiedad. Es una emoción abrumadora que todos hemos experimentado. Pero recomienda que en momentos de ansiedad, preocupación y pensamientos acelerados, lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos es recurrir a oración.
Comentarios
0 Comentarios
