WOW
Es hora de descansar y volver a la tranquilidad (Dios está esperando allí)
No toda presión es fuerte.
Parte de ello pasa lentamente a tu mente, sin que te des cuenta, como la tranquila creencia de que tu valor es algo que debes mantener. No se anuncia. Se disfraza de responsabilidad, de excelencia, de ambición. Y, sin embargo, silenciosamente comienza a remodelar tu vida.
En el regreso y el descanso seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza.
Empiezas a medir tus días por lo que has producido. Empiezas a equiparar tu valor con lo bien que te has desempeñado, con lo mucho que has cargado, con lo poco que has necesitado. Sin darte cuenta, empiezas a creer que el descanso es debilidad, que la suavidad es riesgo, que el amor es algo que hay que ganarse.
Y aún así, la voz de Dios corta el ruido con una verdad más suave: Él nunca te pidió que vivieras de esta manera.
El mundo puede recompensar su agotamiento. Puede aplaudir su capacidad para mantener todo junto sin desmoronarse. Pero el cielo ve las cosas de otra manera. Dios no celebra tu esfuerzo constante: te llama a confiar. Él te llama a regresar a la quietud. No fuiste creado para superar tu agotamiento o para esforzarte solo para ser digno de pertenecer. Simplemente fuiste creado para caminar con Dios. Y cada vez que intercambias conexión por desempeño, pierdes de vista el amor silencioso y constante que, en primer lugar, nunca se basó en tu producción.
Recuerde: Dios no le pide que sea invencible. Él te está pidiendo que confíes en que Él es. Creer que Él es fuerte donde tú eres débil, que Él es completo donde tú te sientes quebrantado. Tu valor nunca estuvo destinado a ser algo que puedas mantener mediante el esfuerzo. Nunca fue algo por lo que tuvieras que luchar para conservarlo. Se habló de ti antes de que probaras algo. Es hora de volver a esa tranquilidad. Es hora de volver al Dios que os ve como ya dignos, como ya elegidos, como ya profundamente amados.

Una breve oración
Dios, me he acostumbrado a la presión de hacer más, de retener más, de demostrar más… y estoy exhausto. Enséñame a vivir desde un lugar de confianza en lugar de miedo. Ayúdame a dejar de creer que necesito ganarme Tu gracia. Vuelve a presentarme a la fuerza que se encuentra en Tu quietud, a la paz que proviene de descansar en Tu amor.
Amén.
Comentarios
0 Comentarios
