WOW
No necesitas un amor que nunca se vaya (necesitas un Dios que siempre se queda)
La gente encuentra la felicidad cuando encuentra a Dios.
Envidio a esta gente.
Quiero su fe.
Quiero su fuerza.
Quiero sus pies sólidos cuando su mundo se esté desmoronando.
Quiero su perdón cuando su corazón se rompe.
Quiero su ritmo para seguir adelante cuando algo no debe suceder.
Quiero que tengan facilidad para dejar ir lo que no pueden controlar.
Quiero su tranquilidad: saber que Dios es suficiente, saber que Dios está escribiendo su historia, saber que Dios tiene mejores cosas planeadas para ellos y saber que amar a Dios es el único amor que realmente necesitan en sus vidas.
No les preocupan los placeres mundanos, las cosas temporales ni las personas que deciden no amarlos más. Han aprendido que mientras dependas de las personas para tu felicidad, siempre te decepcionarán, pero mientras dependas de Dios, siempre estarás tranquilo, siempre estarás satisfecho y siempre te despertarás cada mañana agradecido por la vida, agradecido por todo lo que hay en ella, incluso tus dificultades.
La gente encuentra la felicidad cuando encuentra a Dios.
La gente entiende la vida cuando entiende a Dios.
Las personas realmente empiezan a vivir cuando hacen de Dios su guía, su líder y su voz.

No sé cómo llegaron ahí, pero sé que ésta es la verdad última. Así es como disfrutas tu vida y así es como te mantienes tranquilo, fuerte y paciente en momentos de dolor y angustia. Así es como te curas.
Porque una vez que aprendas que Dios es suficiente, nunca tendrás que cuestionarte. Nunca tendrás que dudar de ti mismo ni de tus decisiones. Te vuelves completo otra vez. Te vuelves completo.
Quizás todos estemos confundidos, heridos y tristes porque todavía no sabemos cómo hablar con Dios. Todavía no lo entendemos. Todavía pedimos cosas que están mal para nosotros. Todavía esperamos cambiar nuestro destino. Todavía pensamos que está siendo demasiado duro con nosotros. Todavía pensamos que él no sabe lo que nos hace felices.
Quizás no todos podamos confiar unos en otros porque todavía no sabemos cómo confiar en Dios.

Las personas más felices son las que confían ciegamente en Dios, porque así ven la luz. Así es como caminan por la vida con paso firme, sin importar cuán accidentado pueda ser el camino, porque saben que están siendo cuidados. Saben que están siendo protegidos. Saben que Dios los ama y eso es suficiente. Más que suficiente.
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