WOW
Una breve oración para pedirle a Dios que silencia la mentira de que “se te está acabando el tiempo”
Sentirse “atrasado” es una de las mentiras más comunes que susurra el enemigo, y una de las más fáciles de creer. Pero cuando oras por tu cronograma, no le estás pidiendo a Dios que acelere las cosas; le estás pidiendo que te ayude a ver tu vida desde su perspectiva en lugar de desde tu pánico. Le estás pidiendo que rompa la ilusión de que llegas tarde y que te recuerde que el momento divino no siempre te resulta familiar.
Así que orad con confianza: no para apresurar vuestra vida, sino para confiar en ella. Pídele a Dios que te muestre que “demasiado tarde” no existe en su vocabulario. Pídele que redima los años que sientes perdidos, que prepare lo que estás esperando y que te guíe hacia un futuro que no requiere miedo ni urgencia para alcanzarlo.
Una breve oración
Dios,
Estoy poniendo mi línea de tiempo en tus manos. Conoces las expectativas con las que lucho, los plazos que me propongo, los planes que siento retrasados y la silenciosa decepción que surge en mi alma cuando miro dónde pensé que estaría ahora. Te pido que tranquilices mi corazón, calmes mi mente y me recuerdes que no llego tarde a una historia que tú escribiste.
Enséñame a confiar en tu tiempo más que en mi propia urgencia. Ayúdame a liberar la creencia de que estoy atrasado, de que me he perdido algo o de que estoy demasiado lejos de donde esperaba estar. Frena los pensamientos en espiral que me dicen que estoy perdiendo el tiempo. Reemplázalos con la verdad de que trabajas de maneras que no puedo ver: alinear a las personas, las oportunidades, la curación y el crecimiento exactamente cuando estoy preparado para recibirlos.
Confío en que no estés reteniendo; te estás preparando. Confío en que puedas redimir el tiempo perdido, restaurar los sueños retrasados y acelerar lo que se alinea con tu propósito para mí. Que esta sea la temporada en la que la paz reemplace la presión, en la que la paciencia se vuelva más fuerte que el miedo y en la que recuerde que nada que sea importante para mí requerirá apresurarme para recibirlo.
Amén.
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