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Una montaña entre la realidad y la fantasía.

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miEl 14 de febrero de 1900, diecinueve pupilas de un exclusivo internado australiano salen de picnic a las montañas de Hanging Rock para celebrar el Día de San Valentín. A pleno sol, y sin que nadie sepa explicar qué sucedió, tres alumnas y una maestra desaparecen. El pequeño gran acontecimiento editorial es una notición: se acaba de publicar la primera traducción al castellano de Picnic en Roca Colganteel libro que Joan Lindsay escribió en 1967 sobre el caso y que muchos califican como la Gran Novela Australiana, si tal cosa existe. Es que la desaparición de las muchachas podría, o no, haber sido un hecho real y la autora nunca quiso confirmarlo ni desmentirlo acaso manteniéndose fiel al misterio de una pregunta que jamás encontrará respuesta: ¿dónde comienza la ficción y termina la realidad?

 

Como una actualizacion de mujercitas en pleno furor por Cosas más extrañasla novela Picnic en roca colgante combina muchaschitas que dejan de ser niñas de un día para otro, desapariciones, enigmas y el escurridizo sendero donde la ficción se entrevera con lo real.

 

Gótica a la luz del día, metafísica con elementos palpables y melodramática como cualquier drama de internados, la novela de Lindsay es una actualización de mujercitas en pleno furor por el final de Cosas más extrañas: las montañas del sur australiano tal vez sean el hogar de un monstruo (¿por qué se arrestaron todos los relojes a la misma hora?) o el escondite de unos criminales (¿los traficantes de personas se llevaron a las jóvenes a los burdeles de los pueblos desérticos?). La trama narra la ausencia de las desaparecidas y el trauma de los sobrevivientes, que regresan al internado ya no como las alumnas aristocráticas que salieron de picnic sino como un manojo desesperado de niñas que se vuelven adultas en una tarde. “Han sido vulneradas por algo que no alcanzan a entender”, escribe el español Miguel Cane en el prólogo de esta edición: “De cierto modo, podría decirse que ya no son vírgenes”.

 

Ficción o realidad, el caso obsesionó a los lectores durante décadas, al punto de que se organizaron excursiones de investigadores aficionados para descubrir algo del enigma: Hanging Rock es una formación geológica impresionante en el centro de Victoria, al sur de Australia, que hace millones de años fue un volcán. Aun cuando la palabra no se conociera, al momento de publicarse, esta novela despertó una frenética conspiranoia: destino esotérico para los pueblos originarios, la roca era un sitio sagrado donde realizaban el rito de iniciación en la vida adulta hasta que los conquistadores ingleses los echaron. Ahí mismo la trama alcanza otra dimensión. Los émulos de Fox Mulder repitieron el mantra del protagonista de Los expedientes secretos X (“quiero creer”) y rastrillaron la zona durante décadas para encontrar aunque sea una pista de Miranda, Marion, Irma y Greta, las cuatro desaparecidas. Todavía se habla de un polo gravitacional como el de nuestro cerro Uritorco, de abducciones extraterrestres o de asesinos escurridizos.

 

“El lector tendrá que decidir por sí mismo si Picnic en Roca Colgante es una historia real o ficticia”, escribe Lindsay al comienzo del libro, donde también sugiere que el dilema ya no tiene demasiada importancia porque los personajes involucrados “llevan mucho tiempo muertos”. El misterio se reaviva con la publicación de esta traducción al castellano y si es difícil soltar la novela antes de llegar a la última página, el lector ansioso debe resignarse ante la incertidumbre. ¿Realidad o fantasía? “Solo diré que ambas cosas están íntimamente relacionadas”.

 

Publicado en La Nación

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